En marzo de 2024 me fui tres semanas a Japón y estuve relatando mi viaje en los ratos muertos, como en el avión o en el tren bala. No fue una crónica sobre el itinerario sino un puñado de postales de aquello que me llamaba la atención.
Me animé a abrir el blog porque llevaba una temporada de sequía literaria y pensé que sería buena idea cambiar la ficción por la crónica viajera durante unas semanas. Echando la vista atrás, confirmo que fue una idea fantástica: me apetece seguir.
Ahora, Elezaharrak será una newsletter más general, no centrada en Japón, pero sí en los viajes y, más importante, en el amor a la exploración y la aventura. Sin embargo, habrá más cartas sobre el país nipón porque estoy / he estado allí en 2025.

Me llamo Eleazar, y me encanta contar historias.
La imaginación es maravillosa. Me da VIDA. Por eso empecé a escribir ficción y después me animé con otros formatos: guiones para cortos, teatro, crónicas de color, reportajes y algo de poesía (murmura), y también podcasts y vídeos. Al final he decidido resumirlo en la primera línea de todas: he venido a este mundo a contar historias.
He publicado tres novelas y un ensayo sobre videojuegos: Justicia, Wes Marino: Bajo la piel de la ciudad, Astrales y Los guerreros de Tale. Un ensayo sobre Golden Sun. Además, he publicado 29 relatos y 3 reportajes en revistas especializadas y antologías.

Me alucina jugar a rol…
Tanto, que mis amigos y yo lanzamos hace un año Rol & Recreation, un canal de humor especializado en Dungeons & Dragons.
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¡Y tengo un podcast!
En 2020 lanzamos Lumak, un podcast sobre escritura y teoría literaria. El mejor remedio para la pandemia fue conectar, sin duda alguna.
✨ Nominado a los Premios Ignotus en la categoría de Mejor Producción Audiovisual en 2021, 2022 y 2023.
✨ Nominado a los ESFS Awards de la European Science Fiction Society en la categoría de Mejor Fanzine por Vientos de magia en 2023.

Ah, y hablando de Japón…
De los 3 a los 12 fui practicante de judo. Estoy cómoda con la constancia, el esfuerzo y la disciplina. Pero no era lo que quería. A mí me encantaba Japón, las artes marciales, su cultura y su música (¡ya dije que apuntaba maneras!). A los 14 me apunté a kendo por acompañar a un amigo… y me cambió la vida. Esta historia, que todavía sigue, la contaré otro día.
¿Y qué más?
Procuro estar fuera de cobertura el máximo tiempo posible. ¡Sí, todo un reto trabajando en redes sociales! La montaña también es VIDA. El deporte en general lo es. Qué razón tenía Juvenal con aquello de «mens sana in corpore sano».